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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

domingo, 18 de abril de 2010

Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado

"Ventana abierta"


EVANGELIO 
18-04-2010  
Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado
Archidiocesis de Madrid.-

  Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 1-14

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberiades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice: – «Me voy a pescar.» Ellos contestan: – «Vamos también nosotros contigo.» Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: – «Muchachos, ¿tenéis pescado?» Ellos contestaron: – «No.» Él les dice: – «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis. » 
 La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces.


 Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: – «Es el Señor.» Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. 


Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: – «Traed de los peces que acabáis de coger.» Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.


Jesús les dice: – «Vamos, almorzad,» Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor.


EL VOLCÁN.
18-04-2010 

 
El volcán del glaciar Eyjafjalla en Islandia sigue expulsando vapor de agua y cenizas. Es impresionante ver las imágenes de la naturaleza desatada. Pidiendo para que no pase nada a nadie contemplo cómo se frustran los planes, se suspenden los vuelos y el hombre se encuentra impotente ante estos fenómenos. Nadie busca culpables ni se denuncia a las compañías aéreas (aunque tienen que estar temblando). Si cuando hemos visto terremotos (y no nos olvidamos de rezar por las víctimas), mucha veces se buscan culpables en el tipo de construcción, la pobreza del país y mil argumentos más, ante una nube de cenizas -que el viento lleva donde quiere-, nadie puede decir nada. ¿qué vuelos se suspenderán en unas horas? Nadie puede decirlo, pero seguro que nadie exige a una compañía aérea que vuele si pone en juego su vida. La nube se moverá por donde quiera y a quien le toque tendrá que fastidiarse (lo de la resignación no me convence demasiado).

Las apariciones de Jesús resucitado son como la nube volcánica, aparece donde quiere en el momento que quiere. Los apóstoles sabían que en Galilea verían al Señor, pero apareció como quiso y cuando quiso. Los apóstoles, tal vez aburridos de esperar habían vuelto a sus faenas. Sólo Juan seguía atento, esperando, confiando, sabiendo que el Señor nunca defrauda. Al contrario que la nube de ceniza que tienes que evitarla para no entrar dentro y poner en peligro la vida, a Jesucristo tenemos que descubrirle para meternos en Él, acercarnos y escucharle para vivir.
Tristemente hoy ven muchos la fe en Cristo resucitado como un elemento tóxico y parafrasean al sumo sacerdote:«¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.» Quieren evitar a Jesús en su vida, esquivarle, no acercarse a Él de ninguna manera y que Él tampoco se acerque a ellos. Se cubren la nariz, los ojos y los oídos del alma para que ni una mota de fe pueda entrar en ellos. Pero la fuerza del Señor resucitado en más poderoso que la de un volcán en erupción. «Al que se sienta en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos.» 


En este tiempo de Pascua tenemos que estar con todos los sentidos vigilantes para descubrir dónde se aparece el Señor, cuando nos va dejando muestras de todo el amor que nos da, cuándo derrama sobre nosotros la gracia del Espíritu Santo. La pascua es también tiempo de vigilancia, de descubrir la presencia de Dios en nuestra vida y acercarnos a Él. Es tiempo de acción de gracias, de contemplación, de alegría. Sin duda en nuestra vida hemos intuido muchas veces la presencia de Dios, que estaba cerca, que nos estaba rondando. Ahora es tiempo de decir: “es el Señor”, echarnos al agua y correr a su encuentro. Él nos dará todo por añadidura.
No tengamos miedo a Cristo resucitado, no le impidamos llamarnos por nuestro nombre y pedirnos lo que quiera y que lo hagamos alegres, a pesar de los posibles ultrajes.




María reconocería siempre a su hijo resucitado, que ella nos de ojos vigilantes, corazón despierto y alma atenta para descubrirle siempre, como los ojos de los hombres la nube del volcán.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Amigo celebra en Sevilla sus bodas de oro sacerdotales. Martes Santo. 31 - Marzo - 2010

"Ventana abierta"


Amigo celebra en Sevilla sus bodas de oro sacerdotales

Con la cruz no cuesta

Asenjo, al cardenal: "Es su catedral, su diócesis, su casa"
Jesús Bastante, 31 de marzo de 2010 


"Me preguntan muchas veces: ¿Se acuerda usted de Sevilla? La respuesta es siempre la misma: ¿Es que no se me nota?". 

Carlos Amigo Vallejo estaba ayer feliz en su regreso "a su catedral, a su diócesis, a su casa", en palabras de su sucesor, el arzobispo de Sevilla Juan José Asenjo Pelegrina. Lo cuenta Francisco Correal en Diario de Sevilla.


Juntos presidieron la emotiva misa Crismal en el Altar Mayor después de un multitudinario acto penitencial en la parroquia del Sagrario en el que participaron 290 sacerdotes de las vicarías, arciprestazgos y parroquias de la diócesis. Asenjo y Amigo se fundieron al final en un sentido abrazo en la Capilla Real cuando el cardenal, con otros trece sacerdotes -incluido el organista y canónigo José Enrique Ayarra- recibió un obsequio con motivo de sus bodas de oro sacerdotales.

Ha coincidido con Año Santo Compostelano la conmemoración de una ordenación sacerdotal que tuvo lugar en el caso de Amigo Vallejo en Santiago de Compostela.


 Monseñor Asenjo destacó los 27 años de pontificado de su predecesor en la diócesis de Sevilla, un mandato largo que es un contrapunto de este tiempo, dijo Asenjo, "de fidelidades cortas y compromisos tenues".

En una Capilla Real abarrotada de sacerdotes, que ocupaban ambos laterales como en el Senado de Roma o en un hemiciclo, Asenjo puso énfasis en la fidelidad a Cristo y a la Iglesia "cuando tantos compañeros nuestros abandonan el ministerio".

El mantenedor leyó los nombres de los cinco diáconos y ocho presbíteros que han hecho sus bodas de plata. Y de los catorce curas que alcanzaron los cincuenta años de ministerio sacerdotal. En los bancos de la izquierda de la Capilla Real, se sentaban las religiosas de la Casa Sacerdotal.

Los visitantes no daban crédito a la interminable procesión de sacerdotes. Todos investidos con alba y casulla y procedentes de la Sacristía de los Cálices. En la catedral se vio a Adolfo Arenas, presidente del Consejo General de Cofradías. La primera en llegar en este Martes Santo era la del Cerro del Águila, una hermandad que inició su estación de penitencia precisamente en el mandato episcopal de Amigo Vallejo.


En la comitiva sacerdotal participaban clérigos de muy distintas generaciones. Había dos pregoneros de Semana Santa (José Luis Peinado e Ignacio Sánchez-Dalp), párrocos de Santa Cruz (Pedro Ybarra) o de Las Letanías (Emilio Calderón), expertos en teatro, como el padre Isaac, o en japonés, como Fernando García Gutiérrez. Un abanico de sacerdotes suficientemente amplio como para desmentir los clichés.

Carlos Amigo dedicó su medio siglo de servicio sacerdotal a los que le han acompañado en su tarea, a estos curas sevillanos de cuna o de adopción de los que conoce sus caras y sabe sus nombres, "puedo preguntarles por cómo va su parroquia o cómo está su madre". 


Volvía a su casa, pero fue un viaje fugaz. "El resto de la Semana Santa lo pasaré en Valladolid", dijo a este periódico.

 Por fin, quien fuera arzobispo de Tánger y de Sevilla lo será de la diócesis en la que nació. "Al obispo lo han mandado a Toledo y hasta el día 17 Valladolid está sin obispo".

Su sucesor, Juan José Asenjo Pelegrina, permanecerá en Sevilla. "El Domingo de Resurrección me iré una semana a Sigüenza para descansar. A dormir, rezar, leer, pasear". A uno y otro les venía como anillo al dedo la cita del Apocalipsis: "Yo soy el que es, el que era y el que viene".


En la misa Crismal se bendicen los óleos que después serán usados en la administración de los sacramentos en todas las parroquias de la diócesis. Una metáfora de la vida, desde el bautismo hasta la unción de enfermos. Un grupo de diáconos fueron a la Capilla de la Antigua a recoger el perfume crismal y tres ánforas, la del crisma y las de los óleos de enfermos y catecúmenos.

El óleo de los enfermos se utiliza para "aliviar la enfermedad y los dolores de los enfermos". En el otro extremo, el óleo de los catecúmenos imita el aceite que se aplicaban los atletas para vigorizar sus músculos y tiene el significado de proporcionar al sacerdote energía suficiente para combatir la fe y rechazar el pecado.

El aceite está en el Antiguo Testamento, en el diluvio universal, en David y en Moisés. Bibliografía fundamental de los óleos para el aceite de oliva, columna vertebral de la dieta mediterránea.

En su homilía, Monseñor Amigo no se olvidó de que estamos en Semana Santa. "Son días de ofrecimientos y promesas. Y la cruz es lo más grande de Cristo". Mucho más que Renacimiento o Barroco, que dorados o bambalinas. "El sacerdote tiene que acompañar en sus heridas las llagas abiertas del que sufre, del que no tiene, del que pasa hambre, del que está hundido en sus pecados".


La Iglesia "no es muro y parapeto", dijo Amigo Vallejo. De hecho, esta ceremonia para sacerdotes -casi uno por los trescientos feligreses contabilizados- no excluyó la comunión "al pueblo". "Si tienes entrañas de pastor, no deben asustarte las espinas. Tienes que identificar la imagen de Jesucristo con los más desfigurados, con los más pobres". Habló de los dos chorros que manan de la fuente de la misericordia: la generosidad y la alegría. "La misericordia no se regatea".

martes, 8 de diciembre de 2009

Manos las de mi madre. 8 - Diciembre - 2009

"Ventana abierta"


Manos las de mi madre



Manos, las de mi madre, tan acariciadoras,
tan de seda, tan de ella, blancas y bienhechoras.

¡Sólo ellas son las santas, sólo ellas son las que aman,
las que todo prodigan y nada me reclaman!

¡Las que por aliviarme de dudas y querellas,
me sacan las espinas y se las clavan ellas!


Para el ardor ingrato de recónditas penas,
no hay como la frescura de esas dos azucenas.

¡Ellas, cuando la vida deja mis flores mustias,
son dos milagros blancos apaciguando angustias!

Y cuando del destino me acosan las maldades
son dos alas de paz sobre mis tempestades.

Ellas son las celestes: las milagrosas ellas,
porque hacen que en mi sombra me florezcan estrellas.

Para el dolor, caricias; para el pesar, unción.
¡Son las únicas manos que tienen corazón!

-Rosal de rosas blancas de tersuras eternas;
aprended de blancuras en las manos maternas-.


Yo que llevo en el alma las dudas escondidas,
cuando tengo las alas de la ilusión caídas,

¡Las manos maternales aquí en mi pecho son
como dos alas quietas sobre mi corazón!

¡Las manos de mi madre saben borrar tristezas!
¡Las manos de mi madre perfuman con tibieza!

Aniversario de bodas 8 - Diciembre - 2009.

"Ventana abierta"

  

¡¡Es nuestro 37 Aniversario de Bodas!!


Nuestro amor es el reflejo de vivir, de sentir dentro de sí el latido de un corazón que siempre sabe amar.
Cuanto más nos amamos más nos necesitamos.
A nuestra vida podemos decir, y a nuestro corazón, lo que dijo el poeta:
"Corazón, sé lámpara de ensueños celestes y custodio de cuanto noble germen nos prometa una flor ".

¡TE NECESITO PORQUE TE QUIERO!
¡TE NECESITO A TI!

Deja que mi corazón repita sin cansarse, esos deseos que día y noche me embargan:
"De pena en pena voy y son tus pasos los que alegran mi corazón".

Ya oigo tus pasos, ya vienes, ya te acercas a mí, y el suave roce de tus besos es lo que hace brillar mi alegría.
Que nuestro amor permanezca en nosotros noche y día:
En la alegría y en la tristeza.
En la salud y en la enfermedad.
En la vida y en la muerte, y durante la eternidad.
Nuestros hijos son nuestro gran apoyo, junto con nuestros nietecitos que son lo más importante que tenemos en nuestra vida.
Que Dios nos conceda la salud física y mental que necesitamos para verlos crecer.
Que ya vamos por tres, y pronto se multiplicarán como brotes de olivo.
¡¡Gracias Señor!! 


domingo, 23 de noviembre de 2008

Solemnidad de Cristo Rey del Ciclo Litúrgico A. 23 de noviembre de 2008

 "ventana abierta"


Lecturas bíblicas de la Solemnidad de Cristo Rey, ciclo Litúrgico "A":

Así habla el Señor: ¡Aquí estoy yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él. Como el pastor se ocupa de su rebaño cuando está en medio de sus ovejas dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las libraré de todos los lugares donde se habían dispersado, en un día de nubes y tinieblas. Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar -oráculo del Señor-. Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, vendaré a la herida y curaré a la enferma, pero exterminará a la que está gorda y robusta. Yo las apacentaré con justicia. En cuanto a ustedes, ovejas de mi rebaño, así habla el Señor: Yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y chivos (Ezequiel 34, 11-12 y 15-17).

Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos. Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección. En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo, cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su Venida. En seguida vendrá el fin, cuando Cristo entregue el Reino a Dios, el Padre, después de haber aniquilado todo Principado, Dominio y Poder. Porque es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies. El último enemigo que será vencido es la muerte. Y cuando el universo entero le sea sometido, el mismo Hijo se someterá también a aquel que le sometió todas las cosas, a fin de que Dios sea todo en todos (1 Corintios 15, 20-26 y 28).

Jesús dijo a sus discípulos: Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver". Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?". Y el Rey les responderá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo". Luego dirá a los de su izquierda: "Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron". Estos, a su vez, le preguntarán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?". Y él les responderá: "Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo". Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna» (Mateo 25, 31-46).

Prepararse para la fiesta...

Predicaciones del P. Alejandro W. Bunge:

Queridos amigos:
Esta fue mi predicación de hoy, 23 de noviembre de 2008, Solemnidad de Cristo Rey del Ciclo Litúrgico A, en la Abadía Santa Escolástica y en el Hogar Marín:


1. CUANDO ALGO NO ANDA BIEN, LO PRIMERO QUE PENSAMOS ES QUE LA CULPA LA TIENE "OTRO"... La primera reacción cuando surge un problema suele ser buscar las excusas, que nos libren del peso de la responsabilidad. Hubiera sido seguramente un éxito de la pantalla televisiva si se hubiera podido transmitir en directo desde la intimidad del equipo argentino que disputaba la Copa Davis de Tenis todo lo que sucedía el sábado a la noche, después de la derrota del tercer punto, en el partido de dobles, que dejó al equipo en la cuerda floja ante su intento de ganar la competencia. Quizás abundaban reproches, y no con dedos que apuntaban al propio pecho sino al de otros...


Por eso creo que es muy importante que en el Mensaje de la Conferencia Episcopal Argentina que los Obispos argentinos nos entregaron hace nueve días para ayudarnos a preparar la celebración del bicentenario de nuestra patria, aún teniendo en cuenta todo lo que puede disgustarnos de la marcha de la gestión de la cosa pública, no hayan levantado mirando hacia los demás el siempre listo "dedo acusador", sino que hicieron un recuento de nuestras realidades, con sus fortalezas y debilidades, y con una mirada hacia el pasado para aprender de nuestra historia, proponen en un tono de diálogo abierto un conjunto de metas a alcanzar a la luz de la celebración que se avecina (cf. Mensaje..., números 31-40). A propósito del Mensaje..., a mi gusto resulta ya aleccionador que los Obispos se propongan la celebración del bicentenario no como una fecha sino como un período para una tarea. Siguen con a los próceres de nuestra patria, que desde el primer grito de libertad dado el 25 de mayo de 1810 trabajaron con constancia para conquistarla, ante de la declaración formal de la independencia el 9 de julio de 1816. Nos dicen con esto, me parece, que los hechos deben acompañar y sostener las palabras, y de esa manera la celebración del bicentenario no puede ser sólo la recordación de una fecha (la de 1810 o la de 1816), sino un período para ponernos al día con la gran deuda de los argentinos, que es la "deuda social", es decir, lo que le debemos a la sociedad de la que nos servimos quizás más de lo que le damos (cf. Mensaje..., número 5)...

De esta manera se supera la tentación de pensar que la culpa de lo que nos pasa es "de los otros", como parecen hacer los que en la parábola de hoy Jesús pone a su izquierda, acusándolos de su falta de piedad, porque tuvo hambre y no le dieron de comer, tuvo sed y no le dieron de beber, estaba de paso y no lo alojaron, desnudo y no lo vistieron, enfermo y preso y no lo visitaron. Ellos buscan sus excusas, diciendo que nunca se lo encontraron a Jesús en esas situaciones, pero esas excusas no los disculparán, ya que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de sus hermanos, les dice Jesús, es decir, de nuestros propios hermanos, es con Él que no lo han hecho...



Ante los niños que en las grandes ciudades de nuestra patria piden por la calle los bienes más elementales que no tienen para subsistir, ante la creciente pérdida de la cultura del trabajo que va siendo reemplazada por la dádiva, ante la falta de educación, que retrasa por muchos años la posibilidad del resurgimiento de generaciones enteras que quedan sumidas en la mayor pobreza, que no es precisamente la económica, ¿quién puede lavarse las manos, distrayéndose con acusaciones a otros, como si no tuviera nada que ver, y hubiera recién aterrizado en estas tierras, proveniente de no sé qué galáctica de supuestos e inocentes salvadores de la patria?...

2. JESÚS SIEMPRE NOS ESPERA EN LOS MÁS PEQUEÑOS DE NUESTROS HERMANOS... Jesús nos llama a través de las necesidades de cada uno de nuestros hermanos para que vayamos a su encuentro, para que vayamos a atenderlo con nuestra buena voluntad y nuestro amor...


Todos nosotros sabemos y lo saben los Obispos, que conocen y alientan el trabajo de Caritas y de otras instituciones de hombres de buena voluntad, que hace ya mucho tiempo vienen dando a niños y a adultos, en muchos lugares, todo lo que tienen para comer y para atender a sus necesidades más básicas. No necesitamos, para saberlo, que la televisión y la radio nos lo digan y nos lo muestren, como lo hacían unos años atrás, en los momentos más críticos de las crisis que hemos pasado. Tendríamos derecho, incluso, a desconfiar de las olas de imágenes que nos inundan cuando la pobreza se convierte en noticia, ya que también el hambre puede utilizarse vilmente para hacer campañas políticas. El hambre y la pobreza, la falta de trabajo y de la voluntad de educar están presentes también cuando no salen en los medios masivos de comunicación. Hay muchas situaciones de pobreza que no aparecen en los medios y son un lacerante realidad, a las que responde Cristo Rey a través del amor de aquellos que lo dejan reinar en sus corazones...


Allí nos espera Jesús, en cada uno de los más pequeños de nuestros hermanos, que claman desde sus necesidades, y nos muestran el rostro de Cristo que se acerca a nosotros, esperando el amor como el fruto preciado de nuestra fe. Dios nos hizo a su semejanza, y en lo que más nos parecemos es precisamente en nuestra capacidad de amar, es decir, de ocuparnos de las necesidades de nuestros hermanos, sin más interés que su propio bien. Un amor, entonces, que no es sólo un sentimiento más o menos duradero, sino una decisión perseverante de ocuparnos del bien de nuestros hermanos, haciendo por ello todo lo que está en nuestras manos...
Tengamos en cuenta que, a la hora del balance final, cuando lleguemos a las puertas del Cielo, Jesús no nos preguntará cuántas veces nos hemos confesado, cuántas veces hemos ido a Misa, o cuántas veces o cuántos Rosarios hemos rezado. 

Todas estas prácticas de piedad nos ayudarán a alimentar y expresar nuestro amor a Dios, y a fortalecernos para vivir perseverantemente comprometidos en el amor, sobre todo cuando recibamos como pago la ingratitud o la indiferencia. Pero a la hora del balance final Jesús simplemente nos pondrá a prueba, con el filtro del amor, que pondrá en evidencia si lo hemos atendido en nuestros hermanos pequeños...

3. HAY QUE PREPARARSE CON AMOR PARA LA FIESTA DEL REINO DE DIOS, EL CIELO... Como hemos dicho ya en el Domingo pasado, el Cielo, que es la fiesta completa y total del amor de Dios, no se improvisa. Por esta razón, sólo con amor el corazón se ensancha de una manera tal que se hace capaz de disfrutar el Cielo...


Hay que tener en cuenta, sin embargo, que en el medio del amor está la Cruz. Porque se trata de una amor capaz de construir paciente y perseverantemente el bien de nuestros hermanos. Son los gestos de amor de cada día, grandes o pequeños, con los que acudimos en auxilio del que tiene hambre o sed, del que está sin techo o sin ropa, del que está enfermo o en la cárcel, los que nos preparan para la fiesta del Amor de Dios...


Las necesidades de los que en nombre de Dios golpean a nuestra puerta podrán ser las que Jesús menciona en la parábola de hoy, u otras semejantes. Pero seguirán siendo siempre estos "embajadores de Jesús", con quienes Él se identifica, hasta el punto de decirnos que cuando los atendemos a ellos es a Él a quien atendemos y cuando los dejamos sin respuestas es a Él a quien hemos dejado de atender, los que vengan a golpear nuestra puerta. De la misma manera, seguirá siendo sólo la respuesta del amor la que nos vaya preparando para la fiesta del Cielo. Hoy celebramos a Jesús como Rey, culminando el año litúrgico en el que hemos ido recorriendo todo su misterio, desde que comenzamos a preparar la Navidad pasada. Es momento para tener en cuenta que el Reino de Dios, que se manifestará plenamente en el Cielo, es el Reino del amor. Y es con el amor con el que se anticipa y se prepara el Cielo...