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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

sábado, 2 de julio de 2016

Cruce de caminos. de Miguel de Unamuno.

"Ventana abierta"

CRUCE DE CAMINOS
de Miguel de Unamuno


Entre dos filas de árboles, la carretera piérdese en el cielo, sestea un pueblecillo junto a un charco, en que el sol cabrillea, y una alondra señera, trepidando en el azul sereno, dice la vida mientras todo calla. El caminante va por donde dicen las sombras de los álamos; a trechos para y mira, y sigue luego.
Deja que oree el viento su cabeza blanca de penas y años, y anega sus recuerdos dolorosos en la paz que le envuelve.
De pronto, el corazón le da rebato, y se detiene temblando cual si fuese ante el misterioso final de su existencia. A sus pies, sobre el suelo, al pie de un álamo y al borde del camino, una niña dormía un sueño sosegado y dulce. Lloró un momento el caminante, luego se arrodilló, después sentose, y sin quitar sus ojos de los ojos cerrados de la niña, le veló el sueño. Y él soñaba entretanto.
Soñaba en otra niña como aquella, que fue su raiz de vida, y que al morir una mañana dulce de primavera le dejó solo en el hogar, lanzándole a errar por los caminos, desarraigado.
De pronto abrió los ojos hacia el cielo la que dormía, los volvió al caminante, y cual quien habla con un viejo conocido, le preguntó:
"¿Y mi abuelo?"
Y el caminante respondió:
"¿Y mi nieta?"
Miráronse a los ojos, y la niña le contó que, al morírsele su abuelo, con quien vivía sola -en soledad de compañía solos-, partió al azar de casa, buscando... no sabía qué...: más soledad acaso.
-Iremos juntos; tú a buscar a tu abuelo; yo, a mi nieta -le dijo el caminante.
-¡Es que mi abuelo se murió! -dijo la niña.
-Volverán a la vida y al camino -contestó el viejo.
-Entonces vamos... ¿vamos?
-¡Vamos, sí, hacia adelante, hacia levante!
-No, que así llegaremos a mi pueblo y no quiero volver, que allí estoy sola. Allí sé el sitio en que mi abuelo duerme. Es mejor al poniente, todo derecho.
-¿El camino que traje? -exclamó el viejo-. ¿Volverme dices? ¿Desandar lo andado? ¿Volver a mis recuerdos? ¿Cara al ocaso? ¡No, eso nunca! ¡No, eso sí que no, antes morirnos!
-¡Pues entonces...por aquí, entre las flores, por los prados, por donde no hay camino! 
Dejando así la carretera fueron campo traviesa, entre floridos campos -magarzas, clavelinas, amapolas-, adonde Dios quisiera.
Y ella, mientras chupaba un chupamieles con sus labios de rosa, le iba contando de su abuelo cómo en las largas veladas invernizas le hablaba de otros mundos, del Paraíso, de aquel diluvio de Noé, de Cristo...
-¿Y cómo era tu abuelo?
-Casi era como tú, algo más alto...; pero no mucho, no te creas..., viejo..., y sabía canciones.
Calláronse los dos, siguió un silencio y lo rompió el anciano dando a la brisa que iba entre las flores este cantar:

Los caminos de la vida
van del ayer al mañana,
mas los del cielo, mi vida,
van al ayer del mañana.

Y al oirle, la niña dio a los cielos como una alondra, esta fresca canción de primavera:

Pajarcito, pajarcito,
¿De dónde vienes?

El tu nido, pajarcito,
¿ya no le tienes?

Si estás solo, pajarcito,
¿Cómo es que cantas?

¿A quién buscas, pajarcito,
cuando te levantas?

-Así era como tú, algo más chica -dijo llorando el viejo-; así era como tú... como estas flores...
-¡Cuéntame de ella, pues, cuéntame de ella!
Y empezó el viejo a repasar su vida, a rezar sus recuerdos, y la niña a su veza ensimismárselos, a hacerlos propios.
"Otra vez..." -empezaba él, y ella, cortándole, decía:
"¡Lo recuerdo!"
-¿Que lo recuerdas, niña?
-Sí, sí todo eso me parece cual si fuera algo que me pasó, como si hubiese vivido yo otra vida.
-¡Tal vez! -dijo el anciano pensativo.
-Allí hay un pueblo: ¡mira!
Y el caminante vio en una loma humo de hogares. Luego, al llegar a su espinazo, al fondo, un pueblecillo agazapado en rolde de una pobre espadaña, cuyos dos huecos con sus dos chilejas, cual dos pupilas, parecían mirar al infinito. En el ejido, un zagalejo rubio cuidaba de unos bueyes que bebían en una charca, que, cual si fuese un desgarrón de tierra, mostraba el cielo soterraño, y en este otro dos bueyes -dos bueyes celestiales- que venían a contemplar sus sombras pasajeras o darles nueva vida acaso.
-Zagal, ¿aquí hay donde hacer noche, dime? -preguntó el viejo.
-¡Ni a posta! -dijo el mozo-. Esa casa de ahí está vacía; sus dueños emigraron, hoy sirve nada más que de guarida para alimañas. Pan, vino y fuego aquí nunca se niega al que viene de paso en busca de su vida.
-¡Dios os lo pagará, zagal, en la otra!
Durmiéronse arrimados y soñaron, el viejo, en el abuelo de la niña, y ella, en la nietecita que perdiera el pobre caminante.
Al despertar miráronse a los ojos, y como en una charca sosegada que nos descubre el cielo soterraño, vieron allí, en el fondo, sus sendos sueños. .
 -Puesto que hay que vivir, si nos quedáramos en esta casa... ¡La pobre está tan sola! -dijo el viejo.
-Sí, si: la pobre casa... ¡Mira, abuelo, que el pueblo es tan bonito! Ayer el campanario de la iglesia nos miraba muy fijo, como yendo a decir...
En este punto sonaron las chilejas. "Padre nuestro que estás en los cielos..." Y la niña siguió: "¡Hágase tu voluntá así en la tierra como en el cielo!" Rezaron a una voz. Y salieron de casa, y les dijeron: "Vosotros, ¿qué sabéis hacer?, ¡veamos!"
El viejo hacía cestas, componía mil cosas estropeadas; sus manos eran ágiles; industrioso su ingenio.
Sentábanse al arrimo de la lumbre: la niña hacía el fuego, y cuidando de la olla le ayudaba. Y hablaban de los suyos, de la otra vida y de aquel otro abuelo. Y era cual si las almas de los otros, también desarraigadas, errantes por las sendas de los cielos, bajasen al arrimo de la lumbre del nuevo hogar. Y les miraban silenciosas, y eran cuatro y no dos. O más bien eran dos, mas dos parejas. Y así vivían doble vida: la una, vida del cielo, vida de recuerdos, y la otra, de esperanzas de la tierra. Íbanse por las tardes a la loma, y de espaldas al pueblo veían sobre el cielo destacarse, allá en las lejanías, unos álamos que dicen el camino de la vida. Volvíanse cantando.
Y así pasaba el tiempo hasta que un día -unos años más tarde-oyó otro canto junto a casa el viejo.
-Dime, ¿quién canta esa canción, María?
-Acaso el ruiseñor de la alameda...
-¡No, que es cantar de mozo!
Ella bajó los ojos.
-Ese canto, María, es un reclamo. Te llama a ti al camino y a mí a morir. ¡Dios os bendiga, niña!
-¡Abuelito! ¡Abuelito! -y le abrazaba, cubríale de besos, le miraba a los ojos cual buscándose.
-¡No, no, que aquella se murió, María! ¡También yo muero!
-No quiero, abuelo, que te mueras; vivirás con nosotros...
- ¿Con vosotros me dices? ¿Tu abuelo? Tu abuelo, niña, se murió. ¡Soy otro!
-¡No, no; tú eres mi abuelo! ¿No te acuerdas cuando yo, al despertar sola y contarte cómo escapé de casa, me dijiste: Volverán a la vida y al camino? ¡ Y volvieron!
-Volvieron al camino, sí, hija mía, y a él nos llama esa canción del mozo. ¡Tú con él, mi María; yo... con ella!
-¡Con ella, no! ¡Conmigo!
-¡Sí, contigo! Pero... ¡con la otra!
-¡Ay, mi abuelo, mi abuelo!
-¡Allí te aguardo! ¡Dios os bendiga, pues por ti he vivido!
Muriose aquella tarde el pobre anciano, el caminante que alargó sus días; la niña, con los dedos que cogían flores del campo -magarzas clavelinas, amapolas- le cerró ambos los ojos, guardadores de ensueño de otro mundo; besole en ellos, lloró, rezó, soñó, hasta que oyendo la canción del camino se fue a quien le llamaba.
Y el viejo fue a la tierra: a beber bajo de ella sus recuerdos.



viernes, 1 de julio de 2016

DEJA QUE CRISTO SEA QUIEN AME EN TI. 1 - Julio - 2016

"Ventana abierta"


DEJA QUE CRISTO SEA QUIEN AME EN TI
1 - Julio - 2016

Caminamos de su mano

‘Cuántas veces experimento mi debilidad en mi vida y cuánto me cuesta amarme pobre y amar a los demás en su pobreza, sin juzgarles... ¡me cuesta horrores!’.
Esto me decía una amiga, a lo que yo le respondía: ‘No te asustes, a mí me pasa lo mismo, pero Cristo se encarnó para esto, para que experimentemos cómo Él nos ama en nuestra debilidad”
‘Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado. Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos.’(Jn 15,9-13)
En mi camino de vida espiritual, una de mis guías ha sido y es Santa Teresita. A ella, le costaba mucho la convivencia y amar a sus hermanas de comunidad, pero un día después de caer muchas veces en no poder amar, después de levantarse otras tantas y, a pesar de ello, seguir amando, entendió que lo que le agradaba a Dios era cuando ella amaba su pobreza, tuvo la gracia de comprender lo que era el amor perfecto. Se da cuenta de que el amor por sus hermanas es muy imperfecto, comparado con el de Cristo por sus apóstoles, siendo ellos tan diferentes a Él, y, sin embargo, Cristo les ama hasta dar su vida por ellos. Entonces, Teresita llega a la siguiente conclusión: ‘El amor perfecto consiste en soportar los defectos de los demás, en no extrañarse de sus debilidades, en edificarse de los más pequeños actos de virtud que les vemos practicar, pero, sobre todo, comprendí que el amor no debe quedarse encerrado en el fondo del corazón’, sino que es para darlo a todos, sin excluir a nadie. Inmediatamente, ella reconoce que es imposible vivir este amor siendo tan débil e imperfecta como es, pero sabe también que Cristo no puede pedir imposibles, ya que su mandamiento nuevo es “amaos los unos a los otros como yo os he amado” (Jn 13, 34). Pero ¿quién puede amar así, como Cristo nos ha amado? Sólo Él puede amar así, por eso Sta. Teresita acaba diciendo: ‘Tú sabes bien que nunca podré amar a mis hermanas como Tú las amas, si Tú mismo no las amaras en mí... Me das la certeza de que tu voluntad es amar, Tú en mí, a todos los que me mandas amar. Cuando amo es únicamente Jesús quien actúa en mí. Cuanto más unida estoy a Él, más amo a todas mis hermanas’.
En este mes de julio, te invito a que cada día pidas a Cristo que sea Él quien ame en ti a todos los que Él ponga en tu día a día, sin esfuerzos ni agobios, que sea Él quien te dé su amor para que tú puedas amar.
¡Feliz verano!.
Sor Aroa. O.P.
http://dominicaslerma.es/


martes, 28 de junio de 2016

Acción de Gracias al Señor, por los Ángeles

"Ventana abierta"


Acción de Gracias 



Te doy gracias, Señor,
porque todo en mi vida es gracia,
puro don. 
Te doy gracias
por tu providencia, que palpo
en el detalle, pensado para mí,
en el encuentro, en la llamada,
en el segundo oportuno que me libra
segundos y segundos de gracia.
Te encuentro en el aire que respiro,
en la flor que admiro,
en el hermano amigo,
en los ángeles que están conmigo.


Yo creo en los ángeles, pero sin alas,
ángeles que enseñan, que guardan,
que sirven, curan, consuelan
que liberan y levantan,
y orientan y aconsejan, 
ángeles de la esperanza,
y ángeles que purifican
no sé si con fuego o con palabras.


Todo hermano verdadero
es un ángel de la guarda.
Puedes poner tú el nombre,
hay ángeles y ángelas.


Delante de los ángeles
y con los ángeles y por los ángeles,
Te daré siempre gracias.
Son una parte de tu misericordia encarnada.
No dejes, oh Dios, de protegerme,
 completa conmigo tus favores y tu gracia
que tu misericordia es eterna
nunca se agota ni se cansa.




jueves, 16 de junio de 2016

HOY EL RETO ES QUE LE VAYAS ENTREGANDO A CRISTO TODAS LAS ESPINAS QUE TIENES. 16 - Junio - 2016

"Ventana abierta"


HOY EL RETO ES QUE LE VAYAS ENTREGANDO A CRISTO TODAS LAS ESPINAS QUE TIENES

Hola, buenos días, hoy Celia nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

CORONA DE ESPINAS

En la Toma de Hábito te ofrecen dos coronas: una de espinas y otra de rosas. Ayer estuvimos haciendo la de espinas. ¡Qué difícil fue! Primero, nada más salir a la huerta, nos cayó un chaparrón que no sabíamos si dejarlo para otro día. Vamos al primer Árbol del Paraíso (de donde se cogen) y nada, no había ninguna rama con espinas; vamos corriendo al siguiente, y nada; al siguiente, y nada. Al final, en el último árbol que nos quedaba, las encontramos.
Cuando ya la teníamos hecha, me la probé y, ¡madre mía! Cómo pinchaba... "Oye Lety, quítame esta espina, y esta otra, puff, y ésta pincha...".
El Señor nos estaba diciendo: ¡No hay que vivir de las espinas! Y cuántas veces nosotros nos hacemos nuestra propia corona de espinas, entramos en el victimismo. Piensas que no hay solución a tu situación, que no hay esperanza...
Pero sí que la hay: ¡Cristo! Que es Él al que le pusieron la verdadera corona de espinas, que se entregó por nosotros, para que ahora gocemos de una felicidad inmensa.
Puede que tú estés en esta situación en la que sientes espinas que no dejan que la gracia entre. Por eso, hoy el reto es que le vayas entregando a Cristo todas las espinas que tienes, que las vayas cortando para que Él te pueda dar la fuerza, la alegría y la paz que necesitas. Pero hoy hazlo diferente, coge una libreta y ve poniéndolo por escrito. Te aseguro que Él sana las heridas.
¿Vives de las espinas o de Cristo?
VIVE DE CRISTO
Pd: Llega a Barcelona, al Tibidabo y al Remei, el libro "Si no puedes perdonar, esto es para ti."
Noticia completa en 
http://movil.religionenlibertad.com/articulorel.asp?50270

http://dominicaslerma.es/   
©Producciones es El- Vive de Cristo (Dominicas Lerma)
Prohibido cualquier reproducción para uso comercial. Sólo se permite un uso para actividades de evangelización siempre que se publiquen sin ningún tipo de modificación.

sábado, 11 de junio de 2016

HOY EL RETO DEL AMOR ES QUE CAMBIES LA "FELICIDAD" POR LA FELICIDAD ENTREGÁNDOTE. 11 - Junio - 2016

"Ventana abierta"


HOY EL RETO DEL AMOR ES QUE CAMBIES LA "FELICIDAD" POR LA FELICIDAD ENTREGÁNDOTE

Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

¿POR QUÉ APUESTAS?

Estas semanas están siendo muy emocionantes, y es que Celia, en 15 días... ¡toma hábito! Pruebas de velo, túnica, capa, escapulario... ¡tendrías que verle la cara!
También estamos viendo con ella los vídeos de nuestras Tomas de Hábito. Está siendo impresionante, pues vuelven los recuerdos y se saborean como si fuesen hoy todas las emociones vividas.
Entrada, Toma de Hábito, Profesión Temporal, Profesión Solemne... Mi madre dice: "¡Siempre estáis de fiesta!" Tiene toda la razón; qué grande es celebrar cada "sí" de un hermano, qué grande es celebrar con la Iglesia cada paso.
Ahora que no me toca a mí, puedo disfrutar de verlo en otra, y es un verdadero don. A sus 20 años, ver que sigue apostando por cambiar el "soffing" (sofá y tele, como dice Israel) por perder ratos con Cristo Vivo en el Sagrario; sigue apostando por cambiar los viajes por carreras para llegar a tiempo con aquello que el Señor nos pone entre manos; los bares de copas, por colmar la sed de tantos que se acercan cada semana; la última moda, por el hábito que esconde tantas historias de entrega, tantos corazones enamorados, señal de identidad inconfundible; y, sobre todo, joven que apuesta por cambiar los momentos de felicidad por la Felicidad continua. Es poder disfrutar de Cristo vivo en ella.
Hoy el reto del Amor es que cambies la "felicidad" por la Felicidad entregándote. Cambia la salida con tus amigos por animar a todos a salir hacia el que se ha quedado en casa con un problema, cambia el plan que has organizado para tu familia según lo que te apetece por lo que proponga otro, cambia tu palabra por la escucha, cambia... Y, como Celia, apuesta por el amor, no tengas miedo a arriesgar.
VIVE DE CRISTO
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sábado, 4 de junio de 2016

HOY EL RETO DEL AMOR ES ACERCARTE AL HERMANO QUE SIENTAS MÁS DISTANTE. 4 - Junio - 2016

"Ventana abierta"


HOY EL RETO DEL AMOR ES ACERCARTE AL HERMANO QUE SIENTAS MÁS DISTANTE


Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

COMO EL PERRO Y EL GATO

Una no se puede ir tantos días de casa. Cuando vuelves, encuentras todo revolucionado.
Ayer, mientras lavábamos, vimos a Jubi (nuestra perrita) que se acercaba a Maripo (el gato) y empezaba a aullar y dar saltitos a su alrededor.
-¿Qué hace? -pregunté extrañada.
-Quiere que el gato juegue a perseguirla.
¿Jugar juntos? Yo no salía de mi asombro, pero aún faltaba más. Como veía que el felino no parecía animarse, Jubi pasó al plan B. Se marchó y, a los pocos segundos... ¡volvió con su pelota, dispuesta a compartirla con Maripo!
Es cierto que, a veces, el gato se aleja con todo el pelaje erizado y cara de "Me enerva, de verdad que me enerva...", pero, ¡es precioso verles a mediodía, durmiendo al sol uno al lado del otro!
En la oración, este hecho me ha recordado la lectura de Isaías que dice que "la vaca y el león pacerán juntos, no harán daño ni estrago en todo mi monte santo". ¡Parece que con nuestras enfrentadas mascotas esta Palabra ya se ha hecho realidad!
¿Y no nos sentimos nosotros a veces "como el perro y el gato"? El Señor ha puesto a tu lado hermanos a los que no has elegido: miembros de tu familia, de tu parroquia... Con algunos puedes encajar muy fácilmente, pero, con otros, parece que la cosa es algo más complicada.
Cristo nos ha hecho a cada uno diferentes, únicos. Y cada hermano que tienes a tu lado es una oportunidad para amar y ser amado que Cristo te ofrece. Él no ha prometido hacernos iguales, sino que "pacerán juntos". Sólo tienen una cosa en común: viven "en su monte santo"; es decir, colgados del amor de Cristo. Él es quien te mostrará que en la diferencia está la riqueza, que no somos contrarios... sino complementarios.
Hoy el reto del amor es acercarte al hermano que sientas más distante. Pero, antes, siéntate a hablarle a Cristo de esa persona, ora por él o ella, y pregúntale cómo acercarte a su corazón. ¡Pídele que hoy esta Palabra se haga realidad también en tu vida! ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
Pd: ¡Presentación en MARBELLA hoy!
Esta tarde, a las 21:00 h., en la Iglesia Santo Cristo del Calvario (calle del Calvario s/n), tendrá lugar una adoración y presentación del libro "Si no puedes perdonar, esto es para ti."
Será posible adquirir el libro.
Aunque nosotras no iremos, desde nuestro monasterio oraremos por cada uno de los que participaréis en ella. ¡Esperamos que sea un momento de gracia, en el que disfrutéis del Señor! ¡Feliz día!
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¡Feliz día!

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jueves, 2 de junio de 2016

EL ARTE DE SABER ESCUCHAR. 2 - Junio - 2016

"Ventana abierta"


Caminamos de su mano


EL ARTE DE SABER ESCUCHAR
El día 8 de mayo, día de la Ascensión, el papa Francisco dio el mensaje para la 50 jornada mundial de las comunicaciones sociales. Cuando lo leí, pensé: “para el artículo del mes de junio tengo que incluir tres párrafos” pues realmente me tocó el corazón.
“Le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él. El, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: « Effatá », que quiere decir: « ¡Ábrete! » Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente. Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban. Y se maravillaban sobremanera y decían « Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.” Mc7, 32-37
El Papa Francisco quiere promover una conciencia realmente maravillosa en este año de la misericordia, no se cansa de repetir una y otra vez lo mismo, que el mundo sería mejor si reinase la misericordia. Por ello dice: “Algunos piensan que una visión de la sociedad enraizada en la misericordia es injustificadamente idealista o excesivamente indulgente. Pero probemos a reflexionar sobre nuestras primeras experiencias de relación en el seno de la familia. Los padres nos han amado y apreciado más por lo que somos que por nuestras capacidades y nuestros éxitos. Los padres quieren naturalmente lo mejor para sus propios hijos, pero su amor nunca está condicionado por el alcance de los objetivos. La casa paterna es el lugar donde siempre eres acogido (cf. Lc 15,11-32). Quisiera alentar a todos a pensar en la sociedad humana, no como un espacio en el que los extraños compiten y buscan prevalecer, sino más bien como una casa o una familia, donde la puerta está siempre abierta y en la que sus miembros se acogen mutuamente.
Para esto es fundamental escuchar. Comunicar significa compartir, y para compartir se necesita escuchar, acoger. Escuchar es mucho más que oír. Oír hace referencia al ámbito de la información; escuchar, sin embargo, evoca la comunicación y necesita cercanía. La escucha nos permite asumir la actitud justa, dejando atrás la tranquila condición de espectadores, usuarios, consumidores. Escuchar significa también ser capaces de compartir preguntas y dudas, de recorrer un camino al lado del otro, de liberarse de cualquier presunción de omnipotencia y de poner humildemente las propias capacidades y los propios dones al servicio del bien común.
Escuchar nunca es fácil. A veces es más cómodo fingir ser sordos. Escuchar significa prestar atención, tener deseo de comprender, de valorar, respetar, custodiar la palabra del otro. En la escucha se origina una especie de martirio, un sacrificio de sí mismo en el que se renueva el gesto realizado por Moisés ante la zarza ardiente: quitarse las sandalias en el «terreno sagrado» del encuentro con el otro que me habla (cf. Ex 3,5). Saber escuchar es una gracia inmensa, es un don que se ha de pedir para poder después ejercitarse practicándolo.”
En este mes de junio dedicado al corazón de Jesús te invito a que le pidas que haga tu corazón semejante al Suyo y te regale el don de escuchar con su corazón. Sor Aroa O.P.

miércoles, 1 de junio de 2016

Catequesis del Papa Francisco sobre la parábola del fariseo y el publicano. 1 - Junio - 2016

"Ventana abierta"


Catequesis del Papa Francisco sobre la parábola del fariseo y el publicano
Aciprensa


VATICANO, 01 Jun. 16 / 05:04 am (ACI). 

- El Papa Francisco dedicó la catequesis de la Audiencia General del miércoles a la parábola del fariseo y el publicano y denunció las actitudes de aquellos que, como el fariseo, son falsas y corruptas. “Y además, su actitud y sus palabras están lejos del modo de actuar y de hablar de Dios, quien ama a todos los hombres y no desprecia a los pecadores. Éste desprecia a los pecadores, también cuando señala al otro que está ahí. Aquel fariseo, que se considera justo, descuida el mandamiento más importante: el amor a Dios y al prójimo”, explicó.

A continuación, el texto completo de la catequesis del Papa:


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El miércoles pasado hemos escuchado la parábola del juez y la viuda, sobre la necesidad de orar con perseverancia. Hoy, con otra parábola, Jesús quiere enseñarnos cuál es la actitud justa para orar e invocar la misericordia del Padre: cómo se debe orar. Una actitud justa para orar. Es la parábola del fariseo y del publicano (Cfr. Lc 19,9-14).

Ambos protagonistas suben al templo a orar, pero actúan de modos muy diferentes, obteniendo resultados opuestos. El fariseo ora «de pie» (v. 11), y usa muchas palabras. La suya, si, es una oración de agradecimiento dirigida a Dios, pero en realidad es un alarde de sus propios méritos, con sentido de superioridad hacia los «demás hombres», calificándolos como «ladrones, injustos y adúlteros», como, por ejemplo – y señala a aquel otro que estaba ahí - «como ese publicano» (v. 11). Pero precisamente aquí está el problema: aquel fariseo ora a Dios, pero en verdad mira a sí mismo. ¡Ora a si mismo! En vez de tener delante a sus ojos al Señor, tiene un espejo. A pesar de encontrarse en el templo, no siente la necesidad de postrarse delante de la majestad de Dios; está de pie, se siente seguro, ¡casi fuera él, el dueño del templo!

Él enumera las buenas obras cumplidas: es irreprensible, observante de la Ley más de lo debido, ayuna «dos veces por semana» y paga la “décima” parte de todo aquello que posee. En conclusión, más que orar, el fariseo se complace de la propia observancia de los preceptos. Y además, su actitud y sus palabras están lejos del modo de actuar y de hablar de Dios, quien ama a todos los hombres y no desprecia a los pecadores. Éste desprecia a los pecadores, también cuando señala al otro que está ahí. Aquel fariseo, que se considera justo, descuida el mandamiento más importante: el amor a Dios y al prójimo.

No basta pues preguntarnos cuánto oramos, debemos también examinarnos cómo oramos, o mejor, cómo es nuestro corazón: es importante examinarlo para evaluar los pensamientos, los sentimientos, y extirpar la arrogancia y la hipocresía. Pero, yo pregunto: ¿se puede orar con arrogancia? No. ¿Se puede orara con hipocresía? No. Solamente, debemos orar ante Dios como nosotros somos. Pero éste oraba con arrogancia e hipocresía. Estamos todos metidos en la agitación del ritmo cotidiano, muchas veces a merced de sensaciones, desorientadas, confusas. Es necesario aprender a encontrar el camino hacia nuestro corazón, recuperar el valor de la intimidad y del silencio, porque es ahí que Dios nos encuentra y nos habla. Solamente a partir de ahí podemos nosotros encontrar a los demás y hablar con ellos. El fariseo se ha encaminado hacia el templo, está seguro de sí, pero no se da cuenta de haber perdido el camino de su corazón.

El publicano en cambio se presenta en el templo con ánimo humilde y arrepentido: «manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho» (v. 13). Su oración es breve, no es tan larga como aquella del fariseo: «Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador». Nada más. “Oh Dios, ten piedad de mí pecador”. Bella oración, ¿eh? Podemos decirla tres veces, todos juntos. Digámosla: “Oh Dios, ten piedad de mí pecador”. “Oh Dios, ten piedad de mí pecador”. “Oh Dios, ten piedad de mí pecador”. De hecho, los cobradores de impuestos – llamados justamente, publicanos – eran considerados personas impuras, sometidas a los dominadores extranjeros, eran mal vistos por la gente y generalmente asociados a los “pecadores”. La parábola enseña que se es justo o pecador no por la propia pertenencia social, sino por el modo de relacionarse con Dios y por el modo de relacionarse con los hermanos.

Los gestos de penitencia y las pocas y simples palabras del publicano testimonian su conciencia acerca de su mísera condición. Su oración es esencial. Actúa como un humilde, seguro solo de ser un pecador necesitado de piedad. Si el fariseo no pedía nada porque tenía ya todo, el publicano puede solo mendigar la misericordia de Dios. Y esto es bello, ¿eh? Mendigar la misericordia de Dios. Presentándose “con las manos vacías”, con el corazón desnudo y reconociéndose pecador, el publicano muestra a todos nosotros la condición necesaria para recibir el perdón del Señor. Al final justamente él, despreciado así, se convierte en icono del verdadero creyente.

Jesús concluye la parábola con una sentencia: «Les aseguro que este último – es decir, el publicano - volvió a su casa justificado, pero no el primero. Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado» (v. 14). De estos dos, ¿Quién es el corrupto? El fariseo. El fariseo es justamente el icono del corrupto que finge orar, pero solamente logra vanagloriarse de sí mismo delante de un espejo. Es un corrupto pero finge orar. Así, en la vida quien se cree justo y juzga a los demás y los desprecia, es un corrupto y un hipócrita. La soberbia compromete toda acción buena, vacía la oración, aleja a Dios y a los demás. Si Dios prefiere la humildad no es para desanimarnos: la humildad es más bien la condición necesaria para ser ensalzados por Él, así poder experimentar la misericordia que viene a colmar nuestros vacíos.

Si la oración del soberbio no alcanza el corazón de Dios, la humildad del miserable lo abre. Dios tiene una debilidad: la debilidad por los hombres. Delante a un corazón humilde, Dios abre su corazón totalmente. Es esta humildad que la Virgen María expresa en el cántico del Magníficat: «Ha mirado la humillación de su esclava. […] Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen» (Lc 1,48.50). 


Que Ella nos ayude, nuestra Madre, a orar con un corazón humilde. Y nosotros, repitamos tres veces más, aquella bella oración: “Oh Dios, ten piedad de mí pecador”. “Oh Dios, ten piedad de mí pecador”. “Oh Dios, ten piedad de mí pecador”. 
Gracias.

domingo, 29 de mayo de 2016

HOY EL RETO DEL AMOR ES PARTICIPAR EN UNA PROCESIÓN DEL CORPUS CHRISTI. Domingo, 29 - Mayo - 2016

"Ventana abierta"


HOY EL RETO DEL AMOR ES PARTICIPAR EN UNA PROCESIÓN DEL CORPUS CHRISTI

Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
ASESINATO PLANEADO
Ayer estuvimos todo el día con clases impartidas por un hermano dominico. Están resultando apasionantes, ya que, además de que la materia nos encanta, este fraile la va engalanando con historias personales, anécdotas... ¡e incluso pequeñas historias! Hubo una que me impresionó mucho, y me gustaría compartirla contigo:
«Un día, todos los malos sentimientos se reunieron con un firme propósito: había que matar al Amor-¡Nosotros podemos! -dijeron los Celos.
Quedaron en reunirse unos días después.
-¿Y bien? -preguntaron cuando les vieron llegar.
-Al principio el Amor se resintió, parecía que acabaríamos con él... pero se sobrepuso y nos derrotó.
-¡Yo puedo! -dijo entonces la Envidia.
Unos días después...
-Me esforcé todo lo que pude, conseguí tambalearle, pero... el Amor también ha podido conmigo.
Así fueron intentándolo todos los malos sentimientos, sin que ninguno lograra su propósito. Pero, un día...
-Ya está. He matado al Amor.
Todos miraron asombrados al recién llegado, que se ocultaba con sus vestiduras de apagado color gris.
-¿Quién eres?
-Mi nombre es... Rutina.
Sólo la Rutina fue capaz de matar al Amor...»
Lety continuamente nos insiste en la importancia de renovar el amor. Y hay alguien que tiene muy clara esa importancia: ¡¡Cristo!! ¿Acaso no dice todos los días en la Eucaristía "Ésta es mi sangre, sangre de la Alianza nueva y eterna"? ¡Cada día es un "te amo" completamente nuevo y, a la vez, eterno!
Sin embargo, el Señor sabe que hasta a su Eucaristía nos podemos acostumbrar. Por eso, hoy quiere hacer algo especial para ti, quiere invitarte a ser consciente de su amor... ¡dando un paseo contigo! Si siempre vas tú a su Casa, hoy Él recorre tus calles, ¡transformando tu tierra en Cielo!
Hoy el reto del amor es participar en una procesión del Corpus Christi. ¡Hoy renueva tu amor por el Señor y vuelve a asombrarte de su infinito amor por ti! ¡Feliz domingo!
VIVE DE CRISTO

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¡Feliz día!

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