"Ventana abierta"
Nº 41
Uno piensa en lo maravillo que sería si todas
las personas nos amáramos… Y que los niños pudieran jugar libremente en los
parques y en las calles. Que no hubiera contaminación. Que todos colaborásemos
para que en el mundo haya diálogo, sonrisas, amigos… ¿Sería posible?
Es cierto que difícilmente solucionaremos los
problemas que atormentan a la Humanidad; pero no es menos cierto que cada uno
podemos crear un pequeño espacio donde se pueda acoger al otro y vivir en paz.
Todo cambio significativo está en mí y en ti, en todos.
Está pasando una jornada más. Un día en que
ciertamente hemos encontrado algún obstáculo en el que hemos tropezado, tal vez
caído. Pero ¿Qué importa? El día va pasando… Lo importante es saber si, a
través de las caídas nos hemos corregido en algo. Las dificultades, los
problemas, todo contratiempo…, en definitiva, es una ocasión para seguir
avanzando.
Después de haber realizado un buen trabajo debemos
saber descansar. Quizás nos parezca que no hemos hecho grandes cosas. Tenemos
que saber luchar contra la aparente ineficacia y el esfuerzo. Las batallas las
ganaron soldados cansados, heridos… pero porque supieron mantener abierta la
esperanza y el deseo de victoria.
La alegría es la expresión de la felicidad. Es
el lenguaje de los niños. Hoy encontraremos personas tristes, dolorosas,
pensativas… En el fondo, necesitan ayuda. ¿Dónde buscarla? En las tiendas,
viendo escaparates, en el cine, en el campo de fútbol… Siempre fuera de sí como
algo que se puede comprar. La felicidad se encuentra dentro de uno mismo. Es
posible.
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