"Ventana abierta"
Comentarios breves de Benjamín González Buelta, S.J.
Los judíos tenían muy bien reglamentados los días de ayuno. Los fariseos y los discípulos de Juan ayunaban. Jesús y sus discípulos no seguían esos ayunos rituales, sino los que les imponía la vida pobre y andariega por aquellas aldeas extraviadas de Galilea. Lo más importante para Jesús en ese momento es disfrutar la alegría que experimente el pueblo por la llegada del Reino a la gente desencantada y empobrecida. En ese momento nada debe distraer de esa alegría recién estrenada que se compara a una fiesta de bodas con comida, bebida, música, danza y perfumes. Cuando Jesús no esté, los discípulos ayunarán.


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