"Ventana abierta"
Comentarios breves de Benjamín González Buelta, S.J.
La Cuaresma es un camino espiritual que comienza en nuestra realidad personal y social, con sus desgarramientos y sus sueños, y se dirige hacia la alegría de la Pascua que nos ha traído Jesús. Tener clara la meta nos orienta para no perdernos en atajos seductores que aparecen al borde del camino, y nos atrae unificándonos por dentro, llenando de sentido cada paso.
En nosotros llevamos dinamismos que nos entristecen, nos paralizan, nos arrastran para engrosar intereses ajenos. Podemos tener el corazón invadido y saturado de sensaciones que trabajan en nuestra "intimidad colonizada" para otros dueños. La diversión, el consumismo, el gozo químico o electrónico tienen precio y son accesibles a la tarjeta de crédito, pero la alegría verdadera es insobornable, y nace en el corazón como un regalo del Espíritu.
El evangelio de hoy nos indica tres actitudes para recorrer este camino.
La oración nos centra en la relación con Dios, que es origen inagotable de todo bien.
El ayuno une nuestro cuerpo al vacío que siente nuestro espíritu para abrir espacio al don que solo Dios nos puede dar. La limosna expresa nuestra preocupación por los abrumados por innumerables formas de pobreza, y les abrimos nuestra cuenta, tiempo y corazón.


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