"Ventana abierta"
ÁNGELUS
VIDA DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA MADRE DE DIOS
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MUERTE DE JOAQUÍN. -MUERTE DE ANA. -ENTIERROS ENTRE LOS JUDÍOS. -ORFANDAD DE MARÍA. -EL CASAMIENTO ENTRE LOS JUDÍOS. -CASAMIENTO DE MARÍA Y EL PATRIARCA SAN JOSÉ. -EDAD DE AMBOS ESPOSOS.
VII
La esterilidad en la mujer, hemos dicho, y dicen autores respetabilísimos, era una maldición del Eterno, como lo es la esterilidad en los campos, a los que se mira con repugnancia y horror. Así es que entonces, los Sacerdotes mismos y los Levitas, servidores del templo, y el Sumo Sacerdote, se casaban para cumplir la necesidad de perpetuar la raza. Siendo tales las costumbres, tales las prácticas, cómo habían de consentir ellos, cumplidores y encargados de hacer cumplir la ley, que María se condenase (en su concepto) a la maldecida esterilidad como consecuencia de la virginidad prometida por aquélla?
San Gregorio Niceno refiere que un autor, que no nombra, ni tampoco lo hace el abate Orsini, dice que la Virgen se resistió por mucho tiempo, aunque con gran modestia, al enlace que se le intimaba, y que suplicó humildemente a su familia que consintiera en que continuase en el Templo una vida inocente, oculta y libre de todos lazos, excepto los del Señor. Su petición sorprendió en gran manera a todos los que disponían de su suerte. Lo que Ella imploraba como una gracia, era la esterilidad, el oprobio, estado maldecido por la ley de Moisés; era el celibato, es decir, la extinción total del nombre de su padre, idea casi impía entre los judíos, que miraban como una insigne desgracia que su nombre no se perpetuase en Israel.
No obstante, otros autores no menos atendibles y respetables, suponen que entregada María y confiada en la voluntad divina, no opuso resistencia alguna, y como modesta y virtuosa, antepuso la obediencia a la voluntad propia, y a su propósito el sacrificio.
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